Tras el matrimonio de su madre con el escultor Federico Canessi (1907–1977), Antonio comenzó a trabajar en su taller a los 18 años, colaborando en diversas obras y formándose dentro de la tradición de la escultura mexicana.
Desde entonces ha desarrollado una amplia trayectoria que combina la realización de obra pública: altorrelieves, bustos y monumentos, presentes en distintas ciudades de México y en países como Italia, España, República Dominicana, Estados Unidos y Panamá. De manera paralela ha desarrollado una obra personal orientada hacia una mayor experimentación formal, en la que explora formas orgánicas, composiciones en movimiento y, una dimensión más crítica. En las últimas décadas su trabajo también ha explorado el lenguaje de la caricatura























































































































